Para escoger el primer tema de este nuevo blog me pregunté: ¿Por qué no empezar con fútbol? Pues me encontré con una buena razón: Un orgullo roto y lastimado; sin embargo, estamos en Colombia después de todo, el país del "Perder es ganar un poco".
El día de ayer presenciamos un partido doloroso, con algunas muestras de buen fútbol (solo del lado argentino) y con una clara impotencia en el lado del conjunto colombiano.
¿Por qué duele tanto la eliminación? Somos una nación que se emociona muy fácilmente; el fútbol es nuestra pasión, orgullo e identidad, a pesar de no ser un equipo grande futbolisticamente hablando, Colombia tiene a su selección en el más alto rango de admiración. A través de los años se han visto los partidos como una forma de alivianar la realidad, despejar la mente y recordar que Colombia es un país hermoso, con muchas cosas que ofrecer y con muchas cosas por las cuales vale la pena vivir, emocionarse, soñar y alejarse del conflicto armado que ha marcado nuestra historia reciente y no tan reciente.
El día del primer partido contra Paraguay, el del desastroso 5-0, se había dado a conocer la muerte de 11 diputados secuestrados hace 5 años en manos de las FARC. La gente necesitaba buenas noticias de alguna forma, pero la selección falló.
Al partido de Argentina llegamos con ánimos, algunas esperanzas, pero con cuidado: nos enfrentabamos a unos de los mejores equipos del mundo, lleno de estrellas que no menosprecian partido alguno (ejem Brasil ejem) y que sudan su camiseta.
El partido fué desastroso, a Calero le hicieron el segundo gol de tiro libre por su palo en tres partidos, algo que dejá mucho que desear de un veterano, solo queda esperar que contra USA el tecnico Pinto decida probar a Zapata, aquel capitán del Cúcuta Deportivo y facilmente el mejor arquero que tiene Colombia en la actualidad.
La defensa fué burlada, Messi, Riquelme, Verón, Crespo y Milito (entró por el lesionado Crespo) hicieron de las suyas minando la defensa colombiana. Ivan Ramiro Cordoba, veterano y antiguo capitán de la selección parecía un aficionado, sus piernas se veían cansadas por mil batallas. Amaranto Perea mostró capacidad pero un solo hombre no puede si los demás fallan. Fué increible la ausencia de Mario Alberto Yepes, uno de los mejores defensas de la historia colombiana, un mal partido lo pueden tener todos pero nadie le quita la experiencia a este gran jugador, Pinto tiene que reconsiderar y no desaprovechar el poco talento de este equipo.
En el medio campo solo Ferreira intentó hacer algo, pero en el mismo caso de Perea: Un solo hombre no puede contra el ejercito.
Los delanteros no hicieron absolutamente nada, el gol de Edixon fué más suerte que planificación, Rodallega no hizó más que causar un penalty...a favor de Argentina.
Los cambios parecieron darle un poco de ánimo al equipo, demostrando que con un poco de trabajo estamos para grandes cosas, pero el tiempo y las cartas ya estaban jugando, Argentina había demostrado su clase y su buen fútbol a través de todo el partido, una victoria merecida para un equipo grande.
Al final del partido Pinto se quejó del arbitraje y no se cree eliminado de la Copa. Necesitamos más de un milagro, el fútbol los ha dado, pero a quienes se lo han merecido y en este momento Colombia no es Colombia, no es un equipo de fútbol.
En cuanto a los aficionados nos tocará quedarnos con ese recuerdo de un 5-0 ante Argentina hace ya muchos, muchos años. Quien debe remitirse a su pasado tiene serias falencias en su presente, mejor intentemos arreglar el fúturo.

Fotos tomadas de Eltiempo.com


Escribe un comentario